
El enfermo debía abandonar el lugar donde vivía y comenzar a vagar por el campo, en soledad. Tenía prohibido acercarse a cualquier grupo de personas. Antes de hacerle abandonar la villa o el castillo, se le entregaba un ajuar compuesto por una capucha gris, que guardaba de la vista del resto sus horribles heridas, unas botas de piel, un bastón, unas sábana para poder dormir sin tocar nada, una taza, un cuchillo y un plato para que nunca compartiera estos enseres con otros y, por último, unas castañuelas o una campanilla para ir avisando de su presencia al hacerla sonar y evitar así el contacto.
Los enfermos de lepra tenían prohibido acercarse a los molinos, mercados y tabernas. No podían tocar cuerdas o postes en los puentes y no podían beber, tocar o bañarse en los arroyos o ríos.
Después de este tiempo de vagabundeo por los caminos, condenado al ostracismo, mientras la enfermada avanzaba, el leproso acababa siendo internado en un hospital propio para este tipo de enfermos, donde pasaba el tiempo hasta su muerte.









Esta mañana leía un artículo en
Nacido como Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor en 1328 en la provincia de Zaragoza y por lo tanto español, es poco más conocido como Benedicto XIII pero famoso por su apodo: Papa Luna. Este hombre, aunque Papa de nombre, perteneció a la obediencia de Aviñón, cuando la Iglesia tenía dos papas.
Siempre había pensado que el sobrenombre de “El Empecinado” con el que se conoce a Juan Martín Díez, legendario guerrillero vallisoletano que luchó en la Guerra de Independencia, tendría que ver con la primera aceptación de dicha palabra en el diccionario: obstinado, terco, pertinaz. Pero resulta que este guerrillero nació en Castrillo de Duero, el 5 de septiembre de 1775, y tiene esto más culpa en el apodo que su carácter. Puede que también fuera obstinado, terco y pertinaz, quién sabe, pero lo cierto es que primero fue su apodo y luego la definición conocida por todos.
Antonio Machado Ruiz, sevillano, no necesita presentación. Uno de los poetas más reconocidos del siglo XX español, está clasificado como miembro de la Generación del 98. Cuando estalla la Guerra Civil Española se establece en Valencia, zona republicana, concretamente en Rocafort. Allí vive desde noviembre de 1936 hasta marzo de 1938. En aquel tiempo publica un buen número de artículos a favor de la república.
Un argumento en contra de la tecnología que era común hace años era que los ordenadores, los robots y la tecnología en general, lo único que hace es destruir puestos de trabajos. No está en mi ánimo entrar en discusiones sobre lo absurdo que me parece, personalmente, este modo de pensar. Hace tan solo unos días volví a escuchar este argumento por parte de estos nuevos luditas, si me permiten llamarlos así. Porque, y de esto versa la entrada de hoy, vamos a hablar sobre ludismo.
Está en marcha en estos días la Feria de Abril de Sevilla, que sin duda es una de las banderas de Sevilla e incluso de toda Andalucía. Su origen se remonta a agosto de 1846, cuando Narciso Bonaplata y José María de Ybarra presentaron al Cabildo Municipal una solicitud para poder celebrar una feria de ganado anual del 19 al 21 de Abril en Sevilla.
En agosto de 1942, en Texas, Calvin Graham entró en una oficina de alistamiento y antes de darse cuenta ya estaba camino de la guerra del Pacífico a bordo del USS South Dakota. No tardó en entrar en combate, primero en la batalla de Santa Cruz y dos semanas después en Guadalcanal.
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