Si hay algo en lo que se gastan dinero los países es en armas, y las investigaciones en esta área no reparan en costes ni imaginación. Así, durante la última década del siglo pasado se llevó a cabo un proyecto de investigación en los EEUU, en el que se invirtieron varios millones de dólares, para desarrollar lo que podríamos llamar una “bomba del amor”.El objetivo era crear una bomba afrodisíaca que lanzada sobre las líneas enemigas fuera capaz de hacer que unos soldados se prendaran de los otros. Lo cierto es que me parece una idea tan absurda que me cuesta comprenderla, pero todo puede ser. Las feromonas pueden convertirse en el peor enemigo. Pero no acaba aquí la cosa.
Otro proyecto desarrolló la creación de una bomba fétida, pero a lo grande, no esas de broma. Capaz de atufar con los olores más repugnantes al enemigo. Este proyecto se abandonó, a pesar de haber conseguido el objetivo, porque no se aseguraba que los olores fueran efectivos en todos los teatros en los que tendrían que utilizarse esas bombas.
Hace tiempo leí que este tipo “bombas fétidas” son utilizadas por los antidisturbios en algunos países, ya que ciertos olores son tan repulsivos que hacen a las personas huir, casi igual que un chorro de agua.
Fuente: Military's strangest campaigns and characters
Martin McGuinness es actualmente el Vice-Primer Ministro de Irlanda del Norte, pero en su historia está el haber formado parte del IRA y ser un destacado personaje dentro del Sinn Féin. Por lo tanto, sitúense ustedes, estamos ante un tipo que ha estado en contra de los británicos desde las más radicales posiciones. Por supuesto, los servicios secretos británicos, en concreto el MI5, le habrán investigado y controlado durante años, si suponemos que han hecho bien su trabajo.
Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno británico creó algo similar al Guantánamo que los EEUU pusieron en marcha en su lucha contra el terrorismo hace unos años y que el presidente Obama está desmantelando. El centro británico era conocido como el Campo 020 (Camp 020).
Sevillano y torero, Agustín Aroca Castillo por nombre, nacido cuando casi le faltaba un cuarto al siglo XVIII para morir. Toreó lo que pudo y como se pudo, a pesar de todo, durante la invasión del francés y quizás por esto, o quizás solamente por ser español y verse invadido, odió a los venidos del otro lado del Pirineo.
Fernando Argenta, al que ustedes conocerán aunque no les diga este nombre, es un clásico popular de la radio y la divulgación de la música clásica. Acaba de publicar un libro en el que narra curiosidades y detalles de la vida de los grandes compositores de la historia. No les engaño, no he leído el libro, pero conociendo al autor seguro que es una maravilla. Aquí les dejo un par de cuestiones que recoge para que se hagan una idea del mismo.
Hoy he visto en el periódico que se van a subastar una serie de objetos relacionados con Tintín y me he acordado de una cuestión que me comentaron hace unos días y que voy a compartir con ustedes. Comiendo el otro día con Juanjo de la Iglesia, co-presentador hace unos años de Caiga Quien Caiga, periodista, locutor, escritor… y buen aficionado a los comics, me dijo que el profesor Tornasol de los comics de Tintín estaba basado en un personaje real y por supuesto me dijo quién era el personaje.
Segúna la Real Academia de la Lengua, la palabra ostracismo tiene dos significados:
El escritor Robert Graves, inglés, y autor de la archifamosa y archiaplaudida novela “Yo, Claudio”, luchó en la Primera Guerra Mundial, en el terrible frente occidental. En sus memorias describe cómo los soldados, en las trincheras, se procuraban el agua caliente para el té, como buenos ingleses.
George Washington, el primer presidente de los EEUU, no era un buen socio de su biblioteca según se ha sabido hace poco. La biblioteca de la New York Society, el único punto de préstamo de libros durante la presidencia de Washington, acaba de hacer público que el presidente tomó prestados dos libros y nunca los devolvió.
Durante la Segunda Guerra Mundial, como saben, España estuvo más bien del lado alemán dentro de su neutralidad. Esto no fue impedimento para que Winston Churchill fuera un asiduo visitante del embajador español en el Reino Unido. Ahora veremos por qué.
Escuchando esta mañana en la radio una tertulia sobre los movimientos bruscos de la bolsa en los últimos días, alguien comentó algo así como “pero esto no es nuevo, ya lo hizo el marqués de Salamanca”. Tomé nota mental y acabo de informarme un poco sobre el tema. Como siempre, un placer compartirlo con ustedes.
La famosa obra de Las Meninas de Velázquez fue pintada en torno a 1656. El autor fue propuesto para formar parte de la prestigiosa y selecta orden de Santiago en 1658, pero sus antepasados portugueses le robaron tal premio. Para formar parte de la orden había que demostrar ascendencia noble y no ser judío ni converso, por supuesto. La investigación, en la que se entrevistaron a casi 150 personas, concluyó que la procedencia familiar de Velázquez no era adecuada para tan alto honor.
Hace unos días me puso tras la pista del tipo del que voy a hablarles hoy el escritor Antonio Penadés, autor de la novela “
Nos quejamos hoy de que tal medio de comunicación, a la hora de contar las noticias, acerca el ascua a su sardina, ideológicamente hablando. Esto, que ocurre, es innegable, me atrevo a decir que inevitable y hasta en muchos casos infumable; pero es un mal menor comparado con lo que ocurría hasta no hace tanto años en España.
El SOE británico, que se corresponde con
El máximo jerarca de la Iglesia Católica, como ustedes saben, recibe el nombre de Papa. Más bien podríamos considerarlo un cargo, y si me apuran, una carga. Hay una explicación que dice que Papa es el acrónimo de
Publicaba el diario 
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