Hace ya un tiempo que pasó por Curistoria Eli Cohen, nuestro protagonista de hoy. Agente del Mossad, les conté en su momento que su actividad de espía le costó finalmente la vida, cuando expliqué qué era el toque del espía. Vuelvo sobre él pero en este caso para contar una de las acciones en las que estuvo involucrado.Cohen se incorporó al servicio secreto israelí en 1960 y después de un tiempo en Argentina fabricándose una identidad creíble llegó a Siria, donde efectuó un trabajo brillante. Con la confianza de altos mandos del ejército sirio y cercano al Primer Ministro, su información fue servida a Israel durante mucho tiempo con maestría y eficacia. Conocía las posiciones del ejército, los contingentes disponibles, las armas que llegaban desde Rusia…
En un determinado momento, entregó a Israel los nombres y los datos de las familias de unos pilotos sirios que iba a bombardear Tel-Aviv durante la guerra de los Seis Días. Cuando los aviones estaban ya en el aire y de camino a su objetivo, los israelíes les informaron por radio de que sabían quiénes eran y que conocían perfectamente a sus familias, ofreciéndole pruebas de todo ello y avisando de las posibles represalias directas. Los sirios arrojaron su carga al mar y volvieron a Siria afirmando que habían cumplido con la misión y que habían hecho blanco.
Por cierto, para que nos hagamos una idea del nivel en el que se movía Cohen en el Estado sirio, según su hermano, Maurice Cohen, llego a ser el tercer posible candidato a presidente de Siria.
Aclaración: Gracias a un mail de un lector llamado Alejandro Morduchowicz, gracias, en el que comentaba que Cohen fue capturado en el 65 y la guerra de los Seis Días comenzó un par de años más tarde, me he dado cuenta de que la redacción puede llevar al error. Según la fuente en la que conocí la historia, un libro titulado "Historia del espionaje" de Felicidad Sánchez, las cosas son como las he contado. Por lo tanto, parece que los datos de Cohen fueran utilizados un par de años más tarde, fechas en las que se sitúa la acción.
En estos días de trinque sin medida por parte de politicastros y desvergonzados que no merecen más que cien años de cárcel, toca hablar de política. ¿Por qué derecha e izquierda? Es sencillo. En el parlamento francés, o Asamblea Nacional, que se formó después de la Revolución Francesa, había dos grupos bien diferenciados. Los conservadores, que apoyaban una monarquía constitucional, se sentaban en el lado derecho del parlamento. Los liberales jacobinos se sentaban en el lado opuesto, el izquierdo.
El Coliseo Romano, que en su época se denominaba Anfiteatro Flavio, es una de las obras de la antigüedad más famosas e impresionantes. Situado en la mismísima Roma, era capaz de albergar 50.000 espectadores y allí se vivían variopintas escenas. Desde luchas de gladiadores hasta recreaciones de famosas batallas, pasando por ejecuciones puras y duras e incluso teatro. Según los datos de la
Esta carrera comenzó allá por los años mozos del siglo pasado, cuando Christoph Dassler y su hijo Rudolf, alemanes, trabajaban en una fábrica de zapatos llamada Big Dogs, en un pueblo cerca de Nuremberg. La Primera Guerra Mundial estalló y Rudolf, el hijo, tuvo que unirse a la lucha y dejar la fábrica. Después de la guerra volvió al pueblo, por decirlo de algún modo, y comenzó a trabajar en otras fábricas, no dedicadas al mundo del calzado.
Que la vida da muchas vueltas es algo obvio. Quien hoy está arriba mañana está abajo y el que hoy es tu amigo, mañana tiene la mano manchada con la sangre que brota de la herida que él mismo ha causado en tu espalda. Y si esto es así en la vida del común de los mortales y también en las complicadas relaciones internacionales.
Esta común expresión del español que titula esta entrada proviene de la Edad Media. Hay una frase que dice que el queso es el bizcocho de los borrachos, por aquello del buen maridaje que hace aquel con el vino. Y digo esto porque curiosamente el origen de “
En breve se celebrará el 20º aniversario de la caída del muro de Berlín. Por aquellas fechas se resquebrajó la República Democrática Alemana y con ella uno de los servicios secretos más letales, crueles, efectivos, extendidos y activos de toda la historia: la Stasi.
Empecemos por el principio. Cayo Clinio Mecenas era un noble romano, de origen etrusco para ser más exactos, que fue consejero de César Augusto. Hombre con cierto poder y riquezas, impulsó de forma importante las artes y actuó como protector y sostenedor de varios jóvenes y talentosos poetas. Uno de estos fue Horacio, al que ayudó y hasta regaló un terreno, y otro fue Virgilio. No fueron los únicos estos dos, pero sin duda son un buen ejemplo.
En estos días se ha hablado de nuevo de Agustín de Foxá, por unas cuestiones en la orilla del Betis que no vienen muy a cuento. Este hombre, conde de Foxá y marqués de Armendáriz, nació en 1903 en Madrid y murió allí mismo 56 años después. Escritor, periodista y diplomático, son famosas sus ocurrencias y sus frases, cargadas de humor en unas ocasiones y de finas puñaladas en otras.
Como ustedes sabrán, los ositos de peluche se suelen conocer en la lengua de Shakespeare como “teddy bear”. Recuerden aquella canción del Rey de Rock And Roll, Elvis Presley: “
Ayer mismo me comentaba un amable lector, Albareto de nombre para ser exactos, que estaría bien comentar algo a raíz de la concesión del premio Nobel de la Paz a Obama. Premio polémico el de este 2009, porque quizás las buenas intenciones le sobren a Obama, pero en sus pocos meses de mandato aún no ha tenido tiempo de llevar a cabo muchas cosas. Quizás sea demasiado pronto para semejante honor. Pero veamos otros casos.
Descubramos nuestras nobles seseras para rendir honores a uno de esos hombres que han salpicado la historia con inventos que nos hacen la vida menos dura: George Crum. A él y a uno de sus clientes que le devolvió sus patatas fritas una y otra vez, quejándose de lo grasientas que estaban y de que no eran suficientemente crujientes. El primero, cansado y harto, cortó las patatas lo más finas que pudo, las metió en aceite muy caliente y luego las roció con una buena cantidad de sal.
Georgees Benjamin Clemenceau era un francés que nació en 1841 y entre otras cosas se dedicó a la política. En 1876 eran alcalde de una localidad y en 1906 ya era ministro del interior. Más tarde fue primer ministro y estuvo envuelto en las negociaciones que tuvieron lugar al finalizar la Primera Guerra Mundial. Era partidario de castigar severamente a Alemania por sus acciones entre 1914 y 1918.
Posiblemente el título de esta entrada sea uno de los mejores que han pasado por este blog. Personalmente, me encanta. Podrían pensar ustedes que semejantes palabras presagian una entrada sobre pensadores, que filosofan sobre sí mismos, sobre el hombre, el individuo, este frente al mundo… reflexión y pensamiento. Lamento comunicarles que se equivocan. El título es literal.
Hoy les narraré la primera de dos curiosidades que tengo en cartera sobre Diógenes de Sinope, conocido también como “el Cínico”, aunque sin la connotación peyorativa que tiene hoy esta palabra. Diógenes fue un filósofo griego que nació en el 412 a.C. y que conocemos a través de otros autores posteriores, por lo que estas cuestiones que les contaré es posible que nunca llegaran a ocurrir realmente.
La frase que he colocado como título de esta entrada es tan cierta como conocida. Pero lo que no es tan conocido, si bien sigue siendo igualmente cierto, es qué son y sobretodo cómo se estructuran las clases. En concreto, las más altas distinciones nobiliarias. ¿Qué es un conde? ¿Es más importante un conde o un duque? ¿Y el marqués? Mejor dicho, ¿El señor marqués? Veamos una pequeña lista, que no es todo lo extensa que podría si habláramos de todos los existentes:



