
Celebrando en estos días el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, están los medios recordando aquella historia y publicando un buen número de noticias y reportajes al respecto. En uno de estos reportajes, en un informativo de Antena3, hablaba uno de los responsables de la
Central de Seguimiento Espacial de Fresnedilla, es decir, la NASA en España, y contaba una historia que bien da para una curistoria. De hecho, había varias curistorias en el reportaje, pero me limitaré a lo siguiente. Al menos de momento.
Ya saben ustedes que hablar de la llegada a la Luna en España es hablar de Jesús Hermida, que fue el corresponsal encargado de retrasmitir en directo la hazaña. Hace ya un buen número de años oí a este comunicador explicar cómo en aquellos días, encontrándose en el cubículo para periodistas en el que se oían las comunicaciones desde el satélite, escuchó lo siguiente: “
Ya están aquí otra vez”. Y según creo recordar, después de eso se cortó la comunicación. En el pequeño reportaje de Antena3 que les hablaba antes, y en esta entrevista de “
La Opinión de Málaga” se explica este tema.
Esta frase da pie a mil elucubraciones y teorías conspiranóicas, pero la explicación es más sencilla. Al menos, la explicación oficial. Según parece, Aldrin andaba un poco tocado de la tripa en aquellos días. Ya imaginarán ustedes que la famosa comida de astronautas será muy avanzada y útil en el espacio, pero no puede ser buena para el cuerpo. Cuando pisó la Luna, el segundo hombre en poner un pie allí dijo a sus interlocutores en la Tierra: “
Ya están aquí otra vez, quiero hablar en privado”. Como es lógico, atendieron su petición y cortaron las comunicaciones públicas. De ahí la historia de Hermida. Lo que quería Aldrin era hablar con los médicos porque ya estaban allí de nuevo los retortijones y los gases. Sencilla explicación.
Pero no se vayan aún, que si bien todo lo dicho acaba con posibles ideas relacionadas con vida extraterrestre o vaya usted a saber qué otras cosas, también me trae a la cabeza algo que leí no hace mucho en un artículo sobre espionaje. Una técnica básica y sencilla para utilizar en determinadas situaciones apuradas, es situarse a uno mismo en una posición delicada y no muy “honorable”. Por ejemplo, siendo un espía que intenta entrar en un país, la técnica consiste en inventar una excusa relativamente endeble y que pueda ser tirada por el suelo sin mucho esfuerzo.
Eliminada esta primera opción, el “cazado” simula sincerarse con la persona que lo interroga y expone la segunda excusa, también falsa y que lo pone en mala situación. Me invento un ejemplo: “
Cierto, me ha pillado, no vengo aquí por una beca de estudios [primera excusa].
Para serle sincero, las deudas de juego me acosan en mi país natal y me he visto obligado a emigrar [segunda excusa]”. Al parecer, este tipo de explicaciones hacen que la probabilidad de que el “cazador” tome la historia por cierta es mucho mayor.
Por lo tanto, queridos amigos, como siempre, piensen lo que quieran y confíen en el escepticismo, que es un buen consejero. Con lo que les he contado pueden pensar que Aldrin tenía las tripas revueltas y necesitaba algún consejo médico, o bien pueden pensar que la NASA utilizó la sencilla técnica que les he explicado para ocultar alguna cuestión: extraterrestres, algún fallo en la nave, en los trajes… vaya usted a saber.