En mayo de 1940 la Segunda Guerra Mundial ya estaba en marcha. Los nazis habían atacado Polonia y aunque aún no se conocían bien sus métodos y objetivos, al menos se intuían. De este mismo mes, en concreto el día 13, Churchill pronunció su famoso “sangre, trabajo duro, lágrimas y sudor”, lo que deja de manifiesto que había personas que tenían perfectamente claro hacia dónde apuntaba el régimen de Hitler.
Y en estas fechas, un icono del pacifismo (al menos un icono actualmente), como Gandhi tenía la siguiente opinión sobre Hitler:
“No considero a Hitler un ser tan malo como parece o representa. Él está mostrando una capacidad increíble y parece estar consiguiendo victorias sin demasiado derramamiento de sangre”.
Por cierto, aunque nunca llegó a ganarlo, Gandhi fue nominado cinco veces, entre 1937 y 1948 para el Premio Nobel de la Paz. Años después, el comité del premio asumió como un error propio y una injusticia no haberle entregado dicho galardón. Afortunadamente esto último no se ha dicho nunca de Hitler, que estuvo propuesto para el Nobel de la Paz en 1939.
(Gracias al amigo Miguel por la información.)








